miércoles, 10 de noviembre de 2010

“De tu carne comeremos, de tu sangre beberemos, tus ojitos sacaremos y con ellos caldo haremos…”


El país horrorizado supo en días pasados que tres niños habían sido asesinados en Arauca, que varias niñas fueron violadas por efectivos de las Fuerzas Armadas y que un menor de 3 años resultó muerto en fuego cruzado. El país escuchó -años atrás- las declaraciones de Daniel Arcila Cardona, testigo de la masacre de Trujillo, Valle, quien luego fue desaparecido. Muchos ciudadanos leímos y escuchamos las confesiones de algunos paramilitares desmovilizados entrenados para asesinar causando el mayor grado de dolor posible a sus víctimas. El mundo perplejo los escucho hablar de motosierras, de descuartizamientos de seres humanos vivos, de la sangre que bebían, de sopletes, varillas incandescentes, de mutilaciones y de infinidad de actos de barbarie convertidos en macabros rituales de sangre y muerte.

Fue entonces cuando nos preguntamos ¿Cómo sucedió todo esto? ¿Cómo una sociedad como la nuestra pudo producir seres humanos capaces de esas atrocidades? ¿Cómo es que dejaron de ser humanos?

Aquella línea que separa al hombre del animal, del más feroz y depredador de todos los animales había sido traspasada. ¿Por qué?

Varios hechos tuvieron que haberse conjugado para que el hombre privilegiara en su accionar a la bestia que dormita en su interior sobre el hombre racional dotado de sentimientos y capacidad para discernir. Hoy no tengo la menor duda de que ese límite fue cruzado, y que muchos ciudadanos fueron obligados, adoctrinados y llevados al extremo de la barbarie, por cuenta de un Estado cómplice y de unas Fuerzas Militares decadentes y enfermas de odio.

Bajo un régimen despiadado, una disciplina férrea y un constante llamado al odio y la destrucción, miles de soldaditos colombianos terminaron convertidos en monstruosos criminales.

¿Un Batallón militar que se llama “Buitres” qué puede enseñar a sus miembros?

Agentes del Estado comprometidos en la violación y asesinato de menores, en la ejecución de civiles inocentes para luego ser presentados como guerrilleros caídos en combate y así recibir bonificaciones y condecoraciones. Soldados torturados por sus superiores; jóvenes ignorantes y maleables que obligados a prestar servicio militar deben enfrentar la lucha por la supervivencia en un ambiente hostil y repetir cantos de animación para el combate que dicen cosas como: Sube, sube guerrillero que en la cima yo te espero/ con granadas y morteros de baja te daremos/ A tus mujeres violaremos y a todos mataremos/ Uno a uno bajaremos/ de tu carne comeremos, de tu sangre beberemos, tus ojitos sacaremos y con ellos caldo haremos/. También deben gritar: "Quiero bañarme en una piscina llenita de sangre, sangre subversiva". Soy hombre de guerra/Mata que Dios perdona".

Sí un joven bachiller es llevado a la fuerza a prestar servicio militar, donde es dotado de armas y uniforme y sus relaciones personales se forjan a partir del miedo y la brutal represión, sí desde que abre los ojos a un nuevo día es objeto de maltratos, agresiones y una feroz disciplina, sí se le obliga a repetir día y noche cantos de odio que claman por vivir experiencias de violencia extrema, ¿qué cosa distinta a la barbarie que protagonizan los llamados ‘héroes de la patria’ podemos esperar?

Esta realidad no puede producir nada distinto a un René Muñoz, a un Rito Alejo del Río, a un Carlos Hernando Medina Camacho, a un Jorge Enrique Mora o a un Iván Ramírez. Nada distinto a pervertidos seres humanos capaces de las peores abyecciones o convertidos en temibles paramilitares.

Porque los cantos de las AUC y sus acciones demostrarían que buena parte de sus comandantes y algunos de sus miembros prestaron servicio militar y recibieron el mismo entrenamiento: Sube, sube guerrillero/ que en la cima yo te espero/ con granadas y morteros/ y de baja te daremos/ a tus hijas violaremos y después las mataremos/

En la confesión de un paramilitar desmovilizado se alcanza a conocer el nivel de demencia, sevicia y criminalidad con el que eran instruidos sus miembros.

“No era fácil llegar al rango de comandante. Para una persona en las AUC, el fin justificaba los medios y, a través de cualquier método, se buscaba lograr una posición superior en el grupo. Por ejemplo, se era capaz de matar a un familiar o a un amigo con el propósito de escalar en la jerarquía. […]Para el ingreso había pruebas extremadamente difíciles, como por ejemplo, desmembrar de 5 a 7 personas a machete.
(cf. Entrevista a ex combatiente de las AUC, 2009. País Libre.)

Por MM

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El fanatismo de las cavernas colombianas.

Ataque al Colectivo de abogados José Alvear Restrepo
de Maureén Maya, el jueves, 02 de septiembre de 2010 a las 19:24
Hay quienes propagan el odio como un fuego capaz de consumir todo atisbo de razón.

Ayer frente a la sede del Colectivo de Abogados, José Alvear Restrepo, miembros de varias asociaciones pro militaristas se enfrentaron con miembros de varias organizaciones sociales y defensores de derechos humanos.

Apoyados en la voz de una abogada que afirmaba tener pruebas sobre la presunta ubicación de los restos de dos víctimas de desaparición forzada en la toma del Palacio de Justicia (Norma Constanza Esguerra en la tumba del magistrado Serrano y Ana Rosa Castiblanco en la fosa común del Cementerio Sur), miembros de organizaciones como Un Millón de Voces contra las Farc, Héroes Visibles, Colombia Herida y ACORE (Asociación Colombiana de Militares Retirados) entre otras, argumentando la defensa de la dignidad nacional, lanzaron calumnias e improperios contra el Colectivo de abogados José Alvear Restrepo. Lo acusaron de ser una organización estafadora que cobra más de 400 mil dólares por víctima desaparecida, de los cuales se queda con 180 mil. Sin embargo, cuando se les solicitó pruebas admitieron no tenerlas.
Frente a ellos, sobre las escaleras del edificio, y separados por un cordón de policías, se encontraban varios miembros del Movice y otras organizaciones sociales; víctimas que exhibían las fotos de sus seres queridos desaparecidos, exigían justicia, recordaban que muchos de ellos también han sido objeto de atentados y persecuciones, y respondían a las agresiones verbales que recibían con la misma carga de dolor e indignación que expresaban los defensores de las fuerzas armadas y del Estado colombiano, que a su entender “jamás ha desaparecido a ningún ciudadano”.

El acto no sólo evidenció el nivel de intolerancia que existe en el país sino la incapacidad para argumentar con solidez, de interlocutar con respeto y coherencia, y aceptar versiones contrarias a la “verdad” que se quiere imponer, incluso con la violencia.

Ni siquiera fue posible abrir las ventanas de la solidaridad para entender, aceptar y respetar el dolor de las víctimas ajenas a sus apegos ideológicos. Y digo apegos, porque allí no media ningún razonamiento previo que impele a adoptar una posición clara y elaborada en medio de la guerra fratricida que vive Colombia. No, el llamado perentorio es a descalificar, a estigmatizar, y a exterminar toda voz disidente.
Una mujer insistió en afirmar que una tal Irma Guarín era guerrillera y que no fue desaparecida. No quiso aceptar que confundía a Irma Franco Pineda, guerrillera torturada y desaparecida en la toma del Palacio de justicia como ya lo comprobó la justicia, con Cristina del Pilar Guarín, cajera de la cafetería, quien también corrió la misma suerte de Irma. Sólo repetía que ese René Guarín era un malhechor, un secuestrador y un guerrillero de las FARC. Lo afirmaba tajante, pero sin pruebas.

Lamentable. Frente al fanatismo no hay margen algún para el razonamiento o la construcción de acuerdos constructivos.

Pueblo contra pueblo, víctimas contra víctimas, oportunistas y politiqueros que se lucran del dolor de otros y lanzan palabras mediadas por el odio y el rencor y no por la razón.

Y es justamente ese odio enceguecedor, nutrido en la desinformación y la ignorancia, lo que nos impide forjar un proyecto de nación fuerte y cohesionado y apostar con contundencia a la construcción de un mejor país. Los oídos se cierran, la conciencia dormita y la boca sólo repite el discurso extremista y odioso que alguien propagó y sobre el que muchos se niegan a reflexionar. Ni siquiera hay esperanza de humana solidaridad.

SOY DE IZQUIERDA


Los estereotipos de la izquierda

Las personas que militan en la izquierda política no son mejores ni peores que las que no, pero dado el carácter de su ideología, su compromiso con la equidad y la justicia social y su fehaciente labor en defensa de los derechos humanos están llamadas a ser siempre mejores de lo que son.

En está realidad polarizada, en la que todo lo esencial se divide en lo que es y su contrario, y la existencia de todo parece depender justamente de la nada, constantemente y en casi todos los ámbitos del pensamiento humano y la acción social se ha pretendido satanizar al opuesto para restarle legitimidad a su discurso y divinizar el propio. Siempre, una y otra vez, caemos en la necesidad de validar nuestro pensamiento convenciendo a los demás de que nosotros somos portadores de la única verdad verdadera; y además creemos qué esa verdad se debe imponer como un dogma incuestionable. Nuestro discurso es el correcto y es el único en el que se puede sustentar, sin temor al equívoco, la ética, la razón social y nuestros más elevados y esenciales principios humanos y universales. Vivimos inmersos en la eterna dicotomía: a un lado el mal al otro el bien. El demonio y el santo. En el lado contrario están los equivocados, los malos, los que avalan la muerte y el cruel extermino humano; en el lado correcto estamos quienes defendemos y valoramos la vida humana, el heroísmo y la inteligencia divina. El mal se expresa en el contrario, el bien está de nuestro lado; y a la final todos nos creemos los habitantes del virtuosismo y los enviados a salvar y revelar la gran verdad. Sin embargo, la real perversión de esta pulsión ideológica que pretende reafirmar el ser, se oculta en los puritanismos ideológicos y se expresa en la imposibilidad de llevar a la práctica las ideas que con tanto ahínco defendemos.

Cada cual desde su orilla ideológica considera que sus creencias, son las que las mayorías -o las minorías inteligentes, cultas y decentes- deberían aplicar para garantizar un mundo de paz, respeto y real democracia. Las propias ideas que se aprenden en la ideología heredada o se inyectan a través de los genes de la rebeldía, son las únicas que pueden alcanzar la justicia, la equidad, la libertad, el bienestar y el progreso. Por esas ideas se puede entregar todo, incluso la vida misma, pues ellas guardan impecable coherencia con el llamado bien supremo.

Quienes militamos del lado del corazón somos de izquierda. Anhelamos un mundo con justicia social, sin oprimidos ni opresores, con equidad social sin pobres ni ricos, donde todos los seres humanos, sin excepción, tengan derecho a una vivienda digna, salud integral, educación de calidad, trabajos bien remunerados, opciones de desarrollo humano y crecimiento económico, vestido garantizado y buena alimentación. Creemos en la democracia y consideramos que las sociedades prosperas son aquellas que operan en función del ser humano y no del capital o el desarrollo industrial. El hombre siempre debe estar por encima de las cosas y su valor trasciende toda concepción burguesa o capitalista. El humano no es una máquina de producción es un individuo único e irrepetible. Su esencia fundamental es la libertad y la imaginación; por ello la esclavitud se opone tajantemente a su propia naturaleza.

Creemos que ser de izquierda implica tener una actitud decorosa ante la vida, convicciones firmes, carácter justo, alegre y dadivoso, compromiso, formación rigurosa, capacidad de sacrificio, estudio consagrado, generosidad, altruismo y disposición de entrega a las causas sociales. El machismo, el revanchismo, la mediocridad, la corrupción y el despotismo se oponen totalmente a la esencia que da sustento a ésta ideología. Ser de izquierda es comprometerse a ser mejor persona, mejor ciudadano y mejor profesional cada día. Es un esfuerzo permanente que debe expresarse tanto en los ámbitos públicos como en los privados.

Tanto en la derecha como en la izquierda nos nutrimos de estereotipos que nos ayudan a refirmar nuestras convicciones y a rechazar viseralmente las opuestas. Algunas de esas concepciones estereotipadas de la izquierda pueden ser las siguientes:

El hombre de izquierda tiene un gran corazón, el hombre de derecha no tiene ninguno.

El hombre de izquierda que marcha a la guerra lo hace para defender los derechos, la libertad y la tierra de los más desventurados, siempre está del lado del débil, jamás del poderoso. Es insobornable. Sus principios y motivaciones siempre trasciendan el mercantilismo de un mundo dominado por el capital y lo sitúa en lo más elevado de la conciencia humana. Tiene un carácter místico que lo hace valiente pero no temerario, generoso pero no dadivoso y siempre está dispuesto a entregar la vida por sus hermanos: los oprimidos y mancillados que claman desde el miedo y el silencio, libertad. El guerrero de izquierda se asemeja a veces un caballero del medioevo defendiendo doncellas y salvando menesterosos; es la voz del que no tiene voz y en sus batallas actúa como si en él se encarnara la justicia misma. Mantiene un respeto sagrado por todo combatiente, en especial por sus oponentes. Valora y reconoce a su enemigo, nunca lo subestima, y siempre está dispuesto a garantizarle la honra y la dignidad de acuerdo a las normas humanitarias de la guerra cuando se encuentra en estado de indefensión o rendición. El guerrero de izquierda jamás roba ni toma a la mujer del enemigo como botín de guerra, al contrario, es respetuoso de todas las mujeres, es considerado y en todo momento estaría dispuesto a dar la vida por defender lo que es justo, incluso para salvar la vida de sus contrarios o su derecho a enunciar sus propios y equivocados pensamientos. Carece de ambiciones materiales, sólo anhela una vida sencilla, en familia, en comunión con la naturaleza y estar rodeado de otros seres humanos que al igual que él puedan gozar de sus mismos derechos y libertades. La mayor ambición del hombre de izquierda es conocer y revelar la gran verdad, el santo grial de la humanidad, y su mayor conquista siempre es y será la libertad de todos los oprimidos del mundo.

El hombre de izquierda ideal ama la belleza, lo conmueve, pero no sucumbe ante ella. Sabe ser pasional en el amor y el combate pero también mantiene a prueba todo el tiempo su racionalidad y su capacidad intuitiva. Es prudente, caballeroso y aunque sea seductor y coqueto, es leal y fiel. Valora a los seres humanos por lo que son y no por lo que tienen y para todos, sin importar nombre o posición social, tiene un trato justo y respetuoso. No reconoce autoridad distinta a la de sus más altas convicciones y siempre lleva en alto el legado de sus antepasados, muchos de los cuales murieron luchando por un mundo justo y en paz. Es el ideal porque en la realidad se tiende a pensar que el hombre de izquierda es mucho menos que eso. Se piensa que aún cuando sea capaz de enormes sacrificios y grandes heroísmos, es un tipo bohemio, bebedor, infiel, irresponsable, casi siempre machista, obsesivo, a veces vicioso y que está tan alejado de las ambiciones materiales que poco o nada le interesa la situación económica del hogar o la suerte de su familia. Esto no siempre es verdad, y no siempre es mentira.

La mujer de izquierda, en la que se mezcla el ideal y el estereotipo, exhibe las mismas características generales del hombre y la misma fuerza en sus convicciones, pero a diferencia de éste es anárquica, reta al establecimiento, es independiente, le gusta llevar la contraria, despierta pasiones pero no cae fácilmente en ellas. Es indomable, rebelde y todo lo cuestiona. Dotada de una gran conciencia social y de una alta sensibilidad, es de carácter fuerte, a veces dominante, pero también es comprensiva, cariñosa y amable. Es estudiosa, disciplinada, trabajadora, un poco despistada, y siempre tiene sed de nuevos conocimientos. Desprecia las normas sociales, los roles femeninos estereotipados, no usa silicona, tampoco sigue la moda, si llegase a usar maquillaje sería con discreción, no la seducen las joyas, el poder o el dinero, ni le gusta sacar partido de su apariencia física razón por la cual, a no ser que se trate de una misión revolucionaria, no usa escotes ni faldas demasiado cortas. Ama la comodidad y la libertad. No es creyente pero es altamente espiritual. Suele ser dura consigo misma, la enfurecen sus propios errores o caer presa de su ingenuidad. No gusta de los excesos ni de los vicios porque ve en ellos las cadenas de la esclavitud. En un plano más real, se tiende a creer que la mujer de izquierda es desorganizada, rebelde con o sin causa y descuidada con los hijos y con el hogar. Más que sostener una familia, se siente llamada a trabajar por las causas sociales, a luchar contra las injusticias, a subvertir el orden imperante y a retar toda forma de opresión y esclavitud.

Jesús, William Wallace, Robin Hood, el rey Arturo, Carlos Pizarro, Carlos Marx, Luis Carlos Prestes, entre otros, fueron de izquierda. Iván Cepeda es de izquierda. También Juana de Arco, Manuelita Sáenz, Manuela Beltrán, Antonia Santos, María Cano, Betzabé Espinoza, Deborah Arango, María Mercedes Araujo, Tamara Bunker, entre otras más.

Sin ir muy lejos o quizás sí, diríamos también que los ángeles son de izquierda y los santos de derecha, que los abuelos indígenas que vencen la vida y la muerte y sanan el alma enferma de las personas porque conocen los misterios del cosmos son de izquierda. Si los animales tuvieran cabida en nuestra fragmentación, -ellos tienen las propias- diríamos que un perro Golden Retriever es de izquierda y un Doberman es de derecha. El chulo sería de derecha y una paloma de izquierda, un águila sería de izquierda y una serpiente de derecha. La hiena sería de derecha y el venado de izquierda…. El caballo, el búho, el oso panda o de anteojos, el conejo y el unicornio serían de izquierda. En un mundo mágico diríamos que las hadas son de izquierda y los duendes de derecha.

No hay duda entonces, de que está concepción idealizada de la izquierda política tiene mucho que ver con el concepto del hombre nuevo, el cuál sería el resultado de la revolución del proletariado. El hombre nuevo sería capaz de entregarlo todo, incluso la misma vida, por el bienestar de los demás, por una nueva sociedad. Y en esta creencia se soportaba el triunfo del comunismo en el continente americano.
Sin embargo, aún cuando fueron muchos los seres humanos que aceptaron el sacrificio en defensa del socialismo, y dieron muestra de templanza, generosidad, altruismo y sobre todo de una voluntad inquebrantable, no estuvieron exentos de caer en las mismas trampas que devoran a la humanidad. En el mismo egoísmo que según Fidel Castro, es condición natural a causa de los instintos. “La educación impone las virtudes”

Tal vez quien primero habló del hombre nuevo fue San Agustín, uno de los pocos santos bienvenidos al comunismo, pero evidentemente fue Ernesto “Che” Guevara, quien mejor encarnó y personifico este concepto. Varias veces repitió que uno de los principales objetivos del marxismo, en el ámbito personal y social, era erradicar el interés y el lucro. El sacrificio es fundamental en la educación comunista, afirmaba consciente de que en ello se sustentaba la moral del comunismo.

Lo opuesto a la izquierda es la derecha; luz y tinieblas se debaten en esta dicotomía, tanto los unos como los otros observan a sus contrarios sucumbir en las sombras de la ignorancia, el miedo y el fanatismo. La luz sólo está con los hombres justos, y está siempre oscila de un lado a otro, permaneciendo en el sitio correcto según los ojos que la puedan advertir.

Ubicados al lado del corazón, afirmarnos que los hombres de derecha son tan pusilánimes como Caifás, decadentes como cualquier emperador romano o tan cobardes como los más grandes cobardes la historia, como por ejemplo Pompeyo, quien después de intrigar contra César en el Senado huyó a Grecia para salvar su pellejo. Hitler para escapar del juicio mundial que le esperaba por sus crímenes atroces se suicidó y Lord Jim, el personaje de la novela de Joseph Conrad, abandonó el Patna, dejando a merced de la tormenta a los 800 peregrinos que habían confiado en él. O para hablar de un cobarde más familiar, podemos referirnos al ex presidente Belisario Betancur quien para sostenerse en el poder permitió la masacre del Palacio de Justicia, el asesinato de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia a mano de soldados colombianos y un golpe militar transitorio que terminó con la desaparición de varios civiles bajo tortura y la ruptura definitiva de la frágil confianza que podía existir entre gobierno y gobernados.

El rebaño de la derecha es tan ciego, engreído y sumiso como cualquier adepto a la cienciología y sus líderes son tan maquiavélicamente brillantes como el mismo Maquiavelo, Wagner o Nitzsche.

La derecha defiende por tradición al establecimiento, el sistema capitalista y la estratificación social. Considera que la pobreza debe existir, así como la mano de obra barata y el orden establecido de patrón y siervo. De posiciones conservadoras y capitalistas defiende las instituciones, avala la disciplina y la propiedad privada. Todo es valido con tal de defender la patria, para lo cual se suele recurrir a la exacerbación de un nacionalismo impúdico. La derecha es amiga de los tratados de libre comercio, TLC, de la explotación salvaje, cree en la ley del más fuerte y en las jerarquías sociales. Respeta los roles sociales establecidos y no cree en la igualdad de genero.

Si bien defiende -y sus concepciones tienen buena parte de sustento en ello- la noción de soberanía nacional, la aplica sólo cuando le conviene, pues avala sin rubor el intervencionismo de las potencias en países en vías de desarrollo o incluso pueden aplaudir la propia entrega de la defendida “patria” si a cambio de ello recibe beneficios económicos o ascensos en el poder. Justifica el crimen, el imperialismo y la injerencia militar o el derecho de los poderosos a invadir otra nación. Considera necesaria e inevitable la violación de los derechos humanos y las muertes violentas de todo aquel que amenace la consolidación de su propio plan o la vigencia del régimen que favorece sus intereses mezquinos. Cree firmemente en la aplicación de la tortura y defiende la pena de muerte. Condena la dosis personal o la legalización de la marihuana y cree en la lucha militar con apoyo extranjero y las fumigaciones con glifosato para erradicar la siembra de coca.

La libertad a su entender es relativa y siempre debe estar condicionada al bienestar de la sociedad, bienestar que sólo se puede garantizar con el sostenimiento de la tradición y la exclusión política y social de las mayorías. Los inferiores nunca podrán gobernar.

Considera que la nación es el único referente identitario en una comunidad política y que la familia es la piedra angular de la sociedad. Se rige por los conceptos de tradición, familia y propiedad privada. El Estado es la máxima consolidación humana en la vida colectiva. El Leviatán es invencible y todo poderoso.

Cree que sólo a través de la defensa y vigencia de la propiedad y el orden institucional, es posible garantizar el desarrollo y el progreso de un país. No cree en los consensos o las salidas negociadas, pues siempre la razón se debe imponer, incluso por la fuerza. Defiende la moral pública, los impuestos, los valores tradicionales y la libertad de consumo de acuerdo al desarrollo capitalista que cada individuo logre conquistar. Los hombres no son iguales, los hay superiores e inferiores, y ello también se relaciona con la raza. En la posición más baja de la pirámide social estarían los indígenas y los negros. Las minorías raciales existen para demostrar que efectivamente hay razas superiores e inferiores.

Los hombres de derecha insisten en la necesidad de conservar a toda costa las ideas y sistemas que resultan útiles a la “patria” y en la urgencia de combatir todo concepto disidente a los regimenes presentes, así sea a través del asesinato político. El fin justifica los medios y siempre debe primar la supremacía del Estado, el bien más elevado según sus intereses, lo que permite en determinadas circunstancias sacrificar a algunos siervos o incluso “amigos” para garantizar el bienestar de las mayorías. Para la supervivencia de la especie humana considera de suma importancia la preservación de los valores y la moral cristianas; más no la preservación de la vida.

Tiende a sobrevalorar la tradición, sobre todo cuando ésta se ajusta a su visión cerrada y excluyente de la sociedad. Teme a las revoluciones o al levantamiento de los oprimidos, por eso constantemente está ideando alternativas de represión y control social bajo muchas fachadas. “El rebaño desconcertado nunca acaba de estar debidamente domesticado: es una batalla permanente”.

Para la derecha, el pueblo -el vulgo, la masa, aunque sea despreciado y visto como una sumatoria de seres reducidos e infelices sin identidad ni criterio- debe ser hábilmente manipulado y sus miembros deben ser aislados unos de otros frenando a como dé lugar todo proceso organizativo. Noam Chomski lo explica muy bien: “Es absolutamente necesario evitar las asociaciones. De aquí el individualismo. Hay que hacer que conserven un miedo permanente, porque a menos que estén debidamente atemorizados por todos los posibles males que pueden destruirles, desde dentro o desde fuera, podrían empezar a pensar por sí mismos, lo cual es muy peligroso…”

Miltón Fridman encarna el ideal y la perfección de la derecha.

La derecha prefiere que se mantenga todo en el mismo orden de siempre porque los cambios son peligrosos y desestabilizadores. El poder siempre debe estar concentrado en unas solas manos, las que por derecho y por superioridad nacieron para detentarlo. La búsqueda de la verdad no es su aspiracional, pues es claro que sólo existe una sola verdad, la cual ya les fue revelada. La verdad no tiene nada que ver con la razón, sino con la autoridad.

Uno de los grandes gurús de la derecha es Adam Smith y al igual que él, los hombres de derecha consideran que el principal el motor de la economía y el progreso social es el individualismo. Sólo la búsqueda de beneficio propio puede motivar al trabajador.

Las desigualdades sociales son inevitables; existen porque los hombres no son iguales unos a otros, hay quienes nacen con mayores habilidades, dotados de razón e inteligencia, mientras que hay otros que nacen para obedecer y cumplir funciones mecánicas que no demanden creatividad, ni la formulación de pensamientos originales ni siquiera de raciocinio. Hay hombres que nacen ricos y otros que nacen pobres, es ley natural. Además esta realidad funciona bien para el sostenimiento de la sociedad, pues en la medida que una masa bruta, analfabeta e ignorante se mantenga tal cual, será más fácil de explotar, reprimir y someter. Hay otros hombres que nacen para crear capital, para ser propietarios, para garantizar la rentabilidad del capital que a través de sus inversiones sostienen la vida económica de un país, y con ello el desarrollo garantizando progreso nacional.

Las políticas agrarias del gobierno Uribe confirman esta tesis. Uno de sus mayores defensores, y ejemplar clásico de la derecha es el controvertido Fernando Londoño, quien explica muy bien las razones tras la asignación arbitraria de los recursos de Agro Ingreso a los dueños del capital: ¿Acaso es negativo otorgar incentivos a los ricos, a la gente pudiente y empresarios en condiciones de generar riqueza? “El plan Marshal se hizo para reconstruir Europa y dar oportunidades productivas a Europa, ¿los beneficios a donde llegaron?, a los grandes empresarios europeos que habían visto destruidas sus fabricas, disminuida su capacidad de producción, en fin había que restituirlos en su condición productiva afectada duramente por la guerra. ¿Se les dieron esos subsidios a los pobres? NO, se le dieron a los ricos y se salvó a Europa y al mundo con el Plan Marshall…”

Las relaciones humanas y sociales dentro de la concepción de derecha se sustentan en la producción y el constante flujo e intercambio de bienes y servicios que obedecen a las normas del comercio y a los precios y estándares de los mercados. El matrimonio es un negocio, que en el mejor de los casos, podría dejar importante réditos comerciales, sociales y de capital.

Generalmente integran a la iglesia con el Estado como un matrimonio indisoluble. Defienden el clero, acuden a misa cuando les sobra tiempo o cuando se justifica porque se trata de un hecho noticioso, pero en la realidad no son practicantes ni han pensado jamás en seguir el ejemplo de Jesús o renunciar a sus riquezas.

Hombres de derecha han sido Jean Marie Le Pen, Adolfo Hitler, Augusto Pinochet, George Bush, Jorge Rafael Videla, Rafael Leónidas Trujillo, Fulgencio Batista, Hugo Banzer Suárez, Alfredo Stroessner, Anastasio Somoza, Francois Duvalier, Getulio Vargas y todos los sanguinarios dictadores de América Latina que sembraron el terror, la muerte y la desolación. Por supuesto no podrían faltar: “El monstruo” Laureano Gómez, Mariano Ospina Pérez, Belisario Betancur, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Fernando Londoño, José Obdulio Gaviria, Ernesto Yamhure, Salvador Arana, Luís Camilo Osorio, Jorge Noguera, Carlos Olguín Sardi, Plinio Apuleyo etc… mejor dicho y para no alargarnos, buena parte de la plana ministerial de los últimos 35 gobiernos colombianos, incluidos sus presidentes, la casi totalidad de la dirigencia política y empresarial del país y el cartel de la diplomacia nacional. Muchos de ellos, cierto es y hay que reconocerlo, son apenas embriones de derecha; pues militan allí sin mayor reflexión, sólo los guía el hambre de poder y la vanidad, como en el caso del ex ministro Arias.

La derecha estereotipada vista desde afuera, también posee ciertas características:
Los hombres de derecha son implacables, son seres despiadados que dan la vida por el lujo y el confort personal, son mezquinos, intolerantes, desprecian al ser humano y lo miden de acuerdo a los resultados que en términos capitalistas logre producir. La derecha tiene su Dios en la tierra y éste se llama capital; promueve el consumismo inconsciente, desprecia lo esencial y observa a la naturaleza como un bien de consumo que se debe explotar y dominar. El hombre de derecha es machista, frío, calculador, ambicioso, impúdico, tiene doble moral, justifica la violencia y el crimen, cree que las leyes y las normas son relativas y que así mismo debe ser la aplicación de la justicia. Es dominante, exigente, autoritario, represivo, egoísta, violento, corrupto, carece de escrúpulos y cree que todo se puede comprar pues no existe nada en el mundo que no tenga precio. Es buen cliente de los prostíbulos, aunque siente un profundo asco por las putas, por más finas que éstas sean. Suele caer en situaciones de acoso sexual, es chantajista, manipulador, odia la debilidad y siempre tiene la razón. El poder es un estadio que le permite tener servidumbre, venías, esclavos, satisfacer sus caprichos y acceder a todo lo que le antoja sin importar de quien sea o lo que deba pagar o hacer para obtenerlo.

La mujer de derecha exhibe las mismas características pero suele se más despiadada especialmente con otras mujeres, pues casi todas, aunque no estén a su altura, son sus rivales. Es vanidosa, materialista, infiel, coqueta, consumista, inconstante, depresiva, de nervios alterados, gritona, rígida, suele confesarse con regularidad y aunque no pone atención en las misas acude sagradamente a la iglesia cada semana. Se siente superior a los demás mortales, mira con desprecio a los más débiles, le cuesta reconocer virtudes en otras mujeres o admirar la belleza en alguien que no sea ella misma o su hermana aunque en el fondo ésta nunca deja de ser también su rival. La mujer de derecha apela a lo que sea por sostener su comodidad, incluso puede tranzar con sicarios o recurrir a las prácticas de magia negra o brujería. Es hipócrita, caprichosa, irracional, voraz, depredadora, fabuladora, engreída, envidiosa, ambiciosa, calumniadora e insensata. También es presumida, arrogante, conflictiva, aburrida, poco creativa, tiene muchos complejos que esconde en su altivez y agresividad, es cínica y mentirosa, y suele ser muy mala mamá, mala compañera y mala amiga. Es insegura e inestable, suele caer en excesos y pocas veces es dada a la lectura o al cultivo intelectual. Nunca se interesa por nadie que no sea ella misma, aunque nunca se anima a descubrirse totalmente ni intenta fortalecer sus talentos innatos; cree que lo merece todo y que quienes la rodean la deben adorar, servir y obedecer. Tiene ínfulas de princesa, nunca acepta un no a sus demandas y sus vástagos siempre serán superiores a los demás. Su arma preferida es la traición. Sabe fingir y suele ganarse la confianza de los demás convirtiéndose en confidente de otros para luego ser infidente empleando todo lo que se le ha confiado como arma de combate. Es implacable con sus enemigos; no tiene amigos sólo comparte intereses y proyectos de beneficio personal. Puede emplear fallidos intentos de suicidio como arma de control y manipulación, y en el fondo padece de violentas turbulencias emocionales. Es capaz de inventar embarazos para retener a un hombre a su lado, de fingir secuestros o enfermedades. Es holgazana, tirana, déspota, intrigante y tramposa. Sólo valora los objetos costosos y jamás se involucraría, al menos no seriamente, con un hombre inferior a ella en la escala social. Nunca asume la responsabilidad por sus acciones, siempre culpa a los demás de sus propios errores, es rencorosa, no sabe perdonar ni olvidar las ofensas recibidas, es insaciable en la venganza y todo lo resuelve con ojo por ojo, diente por diente, aunque si puede obtener más de lo perdido no dejará pasar la oportunidad. Su refrán favorito: es del ahogado el sombrero.

La mujer de derecha es mala, perversa y cruel. Está más que claro.

El Problema: ¿Para qué está reflexión?

“Diversas patologías afectan al pensamiento moderno: la hiper-simplificación que ciega al espíritu a la complejidad de lo real; el idealismo, donde la idea oculta a la realidad que pretende traducir; el dogmatismo que encierra a la teoría en sí misma, la racionalización que encierra lo real en un sistema coherente. Estas cegueras son parte de nuestra barbarie. Estamos siempre en la prehistoria del espíritu humano. Sólo el pensamiento complejo nos permitirá civilizar nuestro conocimiento" “SOBRE LA COMPLEJIDAD EN TORNO A EDGAR MORIN” de Juan Carlos Villanueva Pascual

Exposiciones y apreciaciones con sustento real o netamente imaginativo, pero totalmente cegadas y prejuiciosas nos alejan de la posibilidad de construir un modelo social incluyente y participativo con reales opciones de progreso y bienestar para todos; nos impide valorar opciones distintas que se producen lejos del alcance de nuestra militancia o nuestras ideas cortas.

Para la derecha la pobreza debe existir para que pueda existir la riqueza. Para la izquierda la pobreza es un mal social que debe ser erradicado. Lo último reafirma la ética humana, lo primero se opone tajantemente de ella ¿Que media entre las orillas? La concepción ética y el sustento filosófico con los que podamos asumir nuestro propio proceso humano y social. Desideologizar los valores, defender lo esencial y todo aquello con lo que instintivamente comulga nuestra alma y nos eleva como individuos. Pensarnos de manera más amplia.

La derecha es egoísta y carece de escrúpulos. La izquierda pretende ahogar la libertad y anular los logros individuales. La derecha es mezquina, la izquierda es anárquica. La derecha condena la cultura aborigen y habla de la coca como un cultivo ilícito, la izquierda reconoce su valor cultural y medicinal y se refiere a ella como la planta sagrada de uso ilícito. Para la derecha la naturaleza es una bestia que se debe dominar, para la izquierda es una madre que se debe cuidar con devoción. Un genuino hombre de izquierda está siempre con los débiles, un hombre de derecha con los poderosos.

Esta reflexión, puede parecer cómica, quizás extensa y cargada de adjetivos, pero surge a raíz de un comentario que escuche hace algún tiempo. Sin embargo, quizás lo sorprendente no haya sido el comentario en sí, sino mi reacción inmediata. Alguien afirmó que un compañero de izquierda, firme militante del partido, habría incurrido en acoso, al tratar de obtener un supuesto favor sexual de una compañera necesitada a cambio de garantizarle un buen puesto en alguna organización. De inmediato descalifique el suceso y di por sentado que eso no pudo ocurrir de ninguna manera, que tendría que ser un mal entendido, una confusión. Ante lo que parecían evidencias concretas, declaré entonces: Ese hombre no es de izquierda.

¿Por qué? Porque siempre he pensado, sintonizada con la polarización excluyente, lo reconozco, que ser de izquierda demanda de unos elevados principios éticos y concepciones filosóficas. Una persona de izquierda por naturaleza ideológica debe ser recta, justa, correcta, generosa, altruista, bondadosa, honrada, decente y sobre todo exigente consigo misma y muy estudiosa.

Olvide que independiente de la ideología que se profese, el ser humano obedece a leyes naturales y que su comportamiento está regulado no sólo por unas normas sociales, sino también por una educación, una herencia genética y las experiencias que se producen en su entorno inmediato, o las que va acumulando a lo largo de su existencia. Sin embargo, sigo pensando que la bandera por excelencia de la izquierda es el humanismo, es la conciencia ética que nos lleva siempre a asumir una posición clara de repudio a todo acto que lacere nuestra conciencia y a favor de toda expresión de vida y libertad. No hablo de los extremismos ideológicos que se expresan en la lucha a muerte en campos de batalla o en intentos fallidos de domesticación global, hablo de la guerra extremista que se da entre ideas y creencias, mitos y acontecimientos. Como militante de izquierda entiendo que nuestro deber primordial no es diferente al que se nos asigna al nacer, que no es otro que el de proteger, defender y garantizar la vida en igualdad para todos; aportar a la construcción de un mundo mejor al que nos ha correspondido vivir y asegurar una existencia de decoro, justicia y dignidad para todos los seres humanos sin diferencia alguna.

Cuando pienso que un gobernante de izquierda tiene que ser ejemplarmente transparente y correcto y en contraposición observo cómo algunos de ellos incurren en la corrupción, que reproducen a la perfección los vicios excluyentes de la oligarquía o de la derecha siempre detentora del poder en Colombia, que son burócratas y que abusan de su poder, pienso indefectiblemente que aún cuando se proclamen de izquierda su esencia es de derecha. En la izquierda genuina no puede tener cabida el autoritarismo, el desprecio a la clase trabajadora, el maltrato, la arrogancia, la corrupción, ni la exclusión política ni social; incluso bajo un mandato de izquierda se esperaría que el gobernante de turno, invitara a la oposición a construir país y a deponer los odios; y que bogara por la unidad nacional partiendo del hecho de que la justicia y los principios morales no se negocian y que la diversidad siempre enriquece tanto a los individuos como a las sociedades.

Increíblemente, incluso tratándose de asuntos políticos o que dependen de la contundencia argumentativa de hechos y procesos históricos con sustentos sociológicos, sobreviven los idealismos románticos. Una visión parcializada que trasciende todo raciocinio y que nos lleva a asumir posiciones visearles en defensa de la racionalidad y coherencia de nuestros argumentos y a rechazar de plano los contrarios. Desde el delirio, exceso de análisis, pretendemos defender la razón de las ideologías. Siempre ha sido así; y tal parece que ni el desarrollo científico alcanzado -en medicina, ciencia, informática y comunicaciones- ni la perspectiva de afianzamiento de nuestros instrumentos democráticos dando sustento a un Estado Social de Derecho, lograremos controlar la injerencia de nuestras emociones o el fantaseo infantil de mundos imaginarios en los que viven princesas hermosas, castas y puras, príncipes valientes y brujas despiadadas. Los malos son malos y muy malos; los buenos son extremadamente buenos; no existen las tonalidades medias.

Ante esta perspectiva, necia y extremista, necia por lo extremista y extremistamente necia, urge superar la visión bipolar de un mundo chato y reducido que se divide en luz y oscuridad, bien y mal, y dónde todo se politiza. ¡Hasta a los derechos humanos se les enrostra bandera política, y al hambre también!. Es necesario renunciar a la mitificación y la divinización humana de nuestra voz y a la satanización de los contrarios; el ser humano es uno solo y aunque se exprese de múltiples formas está llamado siempre a vencer sus propios obstáculos y aquellos que se imponen en razón de las fragmentaciones sociales a las que apelamos indefectiblemente y de las que hacemos parte también.

La respuesta que buscamos tal vez se encuentre en la filosofía y quizás sólo la podamos comprender cuando nos atrevamos a matar a nuestros dioses y a sacrificar en el altar de las despedidas los puritanismos ideológicos.

Perspectiva de futuro

“La pureza de los principios, no solamente tolera sino que, más aún, necesita de las violencias -afirmaba el filósofo francés Merleau Ponty- Hay, pues, una mistificación liberal. Consideradas en la vida y en la historia, las ideas liberales forman sistema con esas violencias, constituyendo, como decía Marx, su "pundonor espiritualista", el "complemento solemne", la "razón general de consolación y de justificación"

“Sea cual fuere la filosofía que se profese, y aun si es teológica, una sociedad no es el templo de los valores-ídolos que figuran al frente de sus monumentos o en sus textos constitucionales; una sociedad vale lo que valen en ella las relaciones del nombre con el hombre”.

Por tanto, la cuestión no es solamente saber qué piensan la izquierda o la derecha, para no hablar ya de liberales y conservadores o comunistas y fascistas, sino constatar que en efecto son capaces de llevar a la realidad tanto desde el ejercicio de poder como desde la oposición política, sus propios planteamientos. La pureza de los principios no absuelve a los partidos ni a las ideologías; al contrario, los condena si se comprueba que éstos no existen en la práctica. Y esa es justamente la condena más dura y definitiva que confronta la izquierda colombiana. La derecha en cambio, ha sido mucho más efectiva y coherente en la aplicación social y económica de sus postulados, aunque desconoce la esencia humana tras ellos y por supuesto, su compromiso de defender la vida, libertades y honra de las personas.

Los problemas que enfrenta la humanidad contemporánea, que por supuesto trascienden las crisis de las ideologías, nos obliga a reconsiderar las bases de la concepción y la moralidad humana. Desde mediados del siglo XX se habla de la ramificación de la ética, siento ésta UNA por excelencia, y desde entonces nos referimos a la ética ambiental, la bioética o a la ética ligada a las diversas disciplinas. Sin embargo, el sentido más elemental de ello y de toda apuesta novedosa en torno a la reconstrucción del pensamiento humano y su ejercicio social y colectivo, es el de reafirmar una noción de seguridad capaz de responder a la escalada de nuestros temores. Y a eso justamente juegan nuestros tiranos: a crear crisis que ellos con represión pueden conjurar. Nos ofrecen el deleite de una falsa seguridad que nos hace dependientes, manipulables y anula toda forma de interacción interna; ya no hace falta buscar adentro lo que afuera ha sido garantizado; pero no hay tal: a más seguridad depositemos en un tercero, más frágiles nos hacemos y contrariamente, reafirmamos aún más nuestra inseguridad. Es un círculo vicioso del que los poderosos se saben lucrar.

Autonomía, seguridad y desarrollo integral debieran ser las bases desde las cuales se pudiera emprender la aventura vivir una vida rica en desafíos, no así, vivimos llamados por una lógica reduccionista según la cual el peligro acecha y la seguridad la garantizan otros. Poco a poco empezamos a evadir nuestra principal responsabilidad. Ya no es posible descubrirnos o habitarnos completamente cuando somos incapaces de entender que siendo nosotros nuestro principal objeto de estudio, no podemos ignorar nuestro contexto, antecedentes y un posible devenir. Claramente nuestra naturaleza no es el autismo.

Trascender el pensamiento reduccionista y simplista que nos anula, exige empezar a pensar la experiencia humana como una realidad mucho más profunda y diversa de lo que queremos ver. Necesitamos desarrollar una obligatoria curiosidad intelectual y una pasión ética por la vida; recuperar nuestra capacidad de asombro ante los misterios que muchas veces en silencio nos rodean, y asumir la tarea de viajar hacia nosotros mismos. La ética es neutral y el ser humano es multifacético. Descubrirlo no sólo es una responsabilidad personal, es también una forma de garantizar nuestra existencia y escribir nuestro destino, no desde las tinieblas de la ignorancia, la luz incandescente de lo sobrenatural sino desde nuestras propias y reales posibilidades.

La mente humana, además de generar ideas y obedecer a ellas, también está regulada por las tradiciones familiares, sociales, culturales, étnicas, y genéricas. El mundo está integrado por seres biológicos y también culturales. No lo podemos desconocer.

Ningún ser humano se creería capaz de cometer actos execrables a la conciencia humana, de actuar con perversión o malignidad; pues desde antes del primer recuerdo empezamos a ser controlados, ajustados a los moldes sociales, sea cual fuere el entono y los valores culturales de éste; y es así como logramos ahogar nuestros instintos animales o criminales, pero siempre es posible que situaciones extremas agoten nuestra defensas y cometamos actos inconfesables. Todo es posible y el ser humano nunca dejará de sorprendernos.

Un criminal, un hombre corrupto, acosador sexual, autoritario o mezquino no lo es porque su ideología sea de derecha, y tampoco es inmune a todo ello por ser de izquierda. No obstante, en los segundos si existe la exigencia moral y ética que impone su ideología, pues ella se basa en una alta dosis de humanismo, y quien siendo izquierda lo niegue, traiciona su propio discurso y se anula así mismo.

Todo ser humano, sin importar su ideología, puede ser capaz de acciones de conmovedora belleza, de generosidad y servicio a sus congéneres, pero también es capaz de las peores acciones. Sólo media para el alcance de nuestras acciones la capacidad analítica y reflexiva que se posea, la intensidad y firmeza de las más elevadas y altruistas convicciones que nos animan, las enseñanzas aprehendidas, el nivel intelectual y espiritual en igual medida, el cáliz del alma y el sentido que se le asigne al propio existir.

Dostoievsky desahuciaba al hombre desde antes de nacer: el hombre por naturaleza siempre está abocado al mal, al egoísmo y a la inconsciente depredación. Los actos de bondad son el resultado de imposiciones sociales y del autocontrol. Sin duda alguna la naturaleza nos rige pero también es cierto que la sociedad deforma la esencia del hombre. Dios y Diablo son uno sólo y siempre habla el más fuerte. Tal como sucede afuera sucede adentro; día y noche: la luz puede enceguecer y el sol quemar; la oscura noche trae descanso y también estrellas. El asesino más despiadado y brutal puede realizar un gran sacrificio de amor por su hijo, el hombre más justo puede en algún momento ser doblegado por la cobardía y traicionar lo esencial.

La búsqueda del sentido humano -exprésese en política, arte, trabajo social o cualquiera otra rama del conocimiento- implica un fecundo trabajo interior; abordarnos a nosotros mismos con cuidado, exigencia y paciencia para ser mejores personas cada día; es decir menos presas de nuestro nombre y más parte de la humanidad, menos esclavos de nuestras limitantes y debilidades y más libres de nosotros mismos y los demás. Más unidad y menos fragmentación.

Miedo y ambición, la dualidad de vestido espiritual. Ambicionamos el paraíso y tememos al infierno. Queremos lo sencillo, el orden y la armonía pero vivimos en constante desequilibrio fluctuando todo el tiempo entre caos y armonía, dicha y desdicha, anhelando las cosas fáciles, condenando la dificultad y los obstáculos y evitando las complejidades de la vida. Quizás, como lo afirma el filósofo francés Edgar Morín, el pensamiento complejo no es aquél que evita o suprime el desafío, sino aquél que ayuda a revelarlo e incluso, tal vez, a superarlo.

Las relaciones humanas suelen ser complejas, pero ¿quién se pudiera negar a ellas? Para conocer y juzgar una sociedad es preciso conocer los seres humanos que la conforman, los lazos humanos que la sostienen, sus formas productivas, su sistema religioso y jurídico, pero también sus maneras de amar, vivir, sentir y morir.

El desafío de la humanidad es el mismo que hoy enfrenta la izquierda política. Dejar ser a los demás y empezar a ser en el plano de la realidad social. La teoría como bien enseña Gramsci necesita de la acción política; y en ese sentido, la izquierda necesita reafirmar en la práctica y desde la acción revolucionaria -constante y cambiante- sus postulados para superar las contradicciones filosóficas que no pueden ser resueltas en el plano del pensamiento especulativo, pero sí en el ejercicio cotidiano de formular una nueva sociedad.

Toda discusión seria sobre las ideologías debe partir de hechos fácticos, del ejercicio y su capacidad de afectar la realidad social de los hombres. No es sobre el terreno de los principios que se debe desarrollar la discusión, sino sobre el de las relaciones humanas.

¿Qué ideología será entonces capaz de resolver los más apremiantes problemas y angustias humanas para al fin poder formular unas sanas relaciones entre los hombres donde medie el dialogo, la solidaridad y el bien común?

Creo que ninguna podría hacerlo porque a cada cual le asiste la urgencia primera de revalidar en la practica sus pensamientos excluyentes y divisionistas por naturaleza. Sólo nos queda por tanto una alternativa, una capaz de trascender la fragmentación y convocar la unidad sin banderas ni discursos, de reconocer la importancia de los procesos en la historia y de hacernos capitular ante las inevitables contradicciones de la vida humana. Impulsar una verdadera rebelión moral.

El camino es el ser humano y el objetivo es la ética universal. Nuestra bandera es la esperanza, la esperanza pese a todo.

Graves denuncias se hicieron en el debate de control político en el Senado de la República.


Maureén Maya

18 de septiembre de 2010

Continúa debate sobre cementerios de NN. y crisis humanitaria en los Llanos orientales

Con aplazamientos, inasistencia por parte de los ministros citados, falta de quórum y una fuerte campaña de desprestigio, el pasado 14 de septiembre, se llevó a cabo el segundo debate sobre crisis humanitaria en los llanos orientales y cementerios de NN. en el Meta y Guaviare en la plenaria del Senado. El debate fue convocado por la Senadora Gloria Inés Ramírez y el representante a la Cámara, Iván Cepeda Castro; ambos de la bancada del PDA.

Las posiciones que se evidenciaron a lo largo del debate, que duro poco más de cuatro horas, no sorprendieron a nadie. Los convocantes presentaron pruebas contundentes sobre la grave situación de vulneración a los derechos humanos que afronta la región y llamaron a los entes judiciales para que investiguen las denuncias recibidas. Los representantes del Gobierno citados al debate, el ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras, el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, y la viceministra de Relaciones Exteriores, quien excuso la inasistencia de la Ministra, una vez más, ratificaron su voluntad por esclarecer estos hechos y el compromiso del Gobierno con la defensa de los derechos humanos. Los dos ministros presentes quisieron centrar la discusión en el tema de las cifras tratando de minimizar la tremenda realidad expuesta por los parlamentarios y dejando pasar por alto lo substancial del debate. El ministro Rivera realizó una elocuente defensa de la pulcritud y profesionalismo de las Fuerzas Armadas de Colombia y declaró que una cosa era el homicidio en persona protegida y otra muy diferente un “falso positivo”. Las instituciones, el congreso y los batallones no delinquen; lo hacen los individuos, señaló Rivera, y para ellos se aplica la ley con todo rigor.

Quizás lo único sorprendente del debate, y que debería servir para producir un profundo cuestionamiento social desde la construcción y sustento de nuestra propia historia, fue evidenciar que la realidad que viven estos departamentos, es mucho más grave de lo que informan los medios de comunicación. Lo expuesto por los parlamentarios sólo sería la punta del iceberg de una cadena de acciones criminales que poco a poco empieza a ser revelada al país y que demuestra la crueldad del conflicto armado, la ligereza con la cual se toman las denuncias que sobre infracciones a los derechos humanos presentan las víctimas y las pocas garantías con las que cuentan para procurarse una vida digna, larga y con reales opciones de justicia y desarrollo.

La senadora Gloría Inés Ramírez demostró durante su exposición, no sólo su ya conocida coherencia política, sino también el valioso respaldo documental con el que logra soportar cada una de sus aseveraciones. Su análisis sobre el manejo de la información con la exposición de un caso bastante elocuente, además de resaltar la falta de responsabilidad social en la que incurren algunos medios y su corresponsabilidad en el desarrollo de esta guerra fratricida, deja entrever que la construcción de una opinión pública con base en la desinformación o en el uso maniqueo de la noticia, produce efectos distorsionantes que alteran las relaciones sociales y debilitan la democracia.

Por su parte, el representante Iván Cepeda logró combinar con impecable acierto su esencia humanista, su compromiso con la defensa de los derechos humanos y su vocación política.

No hay duda de que Iván Cepeda, poco a poco se consolida como un político brillante y uno de los principales dirigentes de la oposición en Colombia. Incluso podría convertirse en la figura más emblemática y destacada dentro de su colectividad. Para algunos sectores, desde ya empieza a ser considerado como el congresista más sobresaliente, no sólo de la oposición sino de todo el parlamento colombiano.

“Al hablar de conflicto se entiende que existen normas para la protección de los civiles” Gloria Inés Ramírez
La senadora Ramírez inició su debate condenando la acción militar de las FARC en Doncello Caquetá, en la que se emboscó a una patrulla de la policía causando la muerte de 14 agentes. “Acciones como éstas demuestran la degradación del conflicto colombiano” puntualizó.

Luego de referirse a la importancia de lograr un Acuerdo Humanitario que ponga fin al sufrimiento prolongado que soportan las familias de los secuestrados y exigir el cumplimiento de las normas que impone el Derecho Internacional Humanitario en situaciones de conflicto interno, solicitó que se exploren las distintas alternativas que existen para lograr una salida política negociada al conflicto armado que ponga fin a la guerra en Colombia.

La Senadora también declaró que así como condena las acciones deshumanizadas de las FARC, también lo hace con quienes atrincherados en las columnas de los periódicos disparan contra la honra y buen nombre de personas. “Me refiero al ex asesor del presidente Uribe, a José Obdulio Gaviria, quien el pasado 31 de agosto en su columna titulada “Alertas Tempranas 1” lanzó calumnias e improperios contra los organizadores de la Audiencia pública de La Macarena, realizada el pasado 22 de julio”

Si bien señaló que no era de su interés malgastar el tiempo del debate para responder a sus sandeces, si expreso su malestar y su enérgico rechazo a las groseras sindicaciones hechas por Gaviria, quien los acusó de pertenecer al PC3, de actuar políticamente con base en un guión fariano y de tener alguna relación con las presuntas amenazas que afirma haber recibido.

“Esperamos que este Gobierno cumpla con su palabra de darnos garantías para ejercer la oposición”. Una de estas garantías sería remover de su cargo al actual director del DAS, Felipe Muñoz, acusado recientemente de ocultar pruebas sobre las chuzadas. “Hoy (los del Polo) nos sentimos chuzados, hostigados y perseguidos” dijo la Senadora. De hecho durante su último debate como congresista, el entonces candidato presidencial, Gustavo Petro afirmó que la discusión sobre ‘las chuzadas’ supera por mucho las interceptaciones telefónicas.
“Con sus hostigamientos, torturas, amenazas y asesinatos, el Gobierno estaba cometiendo violaciones generales y sistemáticas contra el Polo, y otros sectores sociales y políticos contrarios al uribismo. […] Las persecuciones del Gobierno son crímenes de lesa humanidad que por su gravedad son imprescriptibles y pueden ser condenados por la justicia internacional” advirtió.

El objetivo del debate de control político, según señaló la senadora Ramírez, es exponer hechos y denuncias que recibieron quienes participaron en el desarrollo de la Audiencia de La Macarena. “Escuchamos la voz de las comunidades, sus denuncias y relatos que dan cuenta de la crisis humanitaria que se vive en los Llanos orientales”. Se registran casos de victimas de desaparición forzada y falsos positivos, se presume la existencia de 1.632 o más cuerpos sin identificar sepultados en cuatro cementerios sin protocolos ni aplicación de las normas internacionales y leyes nacionales sobre esta materia. La gran mayoría de quienes yacen en estos campos en calidad de NN., fueron entregados por el ejército y presentados como muertos en combate.

La senadora propuso centrar su debate en tres temas polémicos: Las cifras de NN.s, las detenciones masivas y las ejecuciones extrajudiciales.

Sobre el tema de las cifras, confirmó que el dato sobre los 2.000 cuerpos que se encontrarían en el cementerio de La Macarena, provino de un informe presentado por la Procuraduría General de la Nación como producto de una inspección y trabajo de campo preliminar realizados por sus investigadores. Negándose a sostener la polémica en este sentido, declaró que aún cuando no existe unanimidad entre los organismos que investigan el caso y cada cual habla de cifras distintas, lo cierto es que sean 2000 o 500 y 1.600 se trata de una realidad preocupante que merece, no sólo la acción decidida de las autoridades respectivas, sino que también demanda la atención de toda la sociedad colombiana.

La falta de registros, la deficiencia en los mecanismos judiciales de control y la información parcial que entrega el Ministerio de la Defensa, impiden que se tenga claridad sobre la cantidad de personas que reposan como NN. en estos cementerios, y sobre las causas de las defunciones. Si a ello se suma un interés por ocultar la existencia de víctimas de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas que habrían sido sepultadas como NN., la situación se hace aún más dramática.

La falta de información de los casos es de enorme preocupación, dijo Ramírez; y más aún cuando se reconoce la práctica extendida de las ejecuciones extrajudiciales en Colombia. Miles de víctimas de asesinato han sido presentadas como guerrilleros muertos en combate, en varios casos se alteró la escena de los crímenes para simular enfrentamientos armados, y las investigaciones han sido asumidas por la Justicia Penal Militar. Hoy pese a los procesos que adelanta la justicia ordinaria sigue imperando la impunidad.

La Senadora recordó que Philip Alston, relator Especial de las Naciones Unidas para las Ejecuciones Arbitrarias, durante su visita a Colombia en el 2009, afirmó que los asesinatos a sangre fría de civiles inocentes por parte de miembros de las fuerzas armadas –realizados con premeditación y fines de beneficio-, también conocidos como falsos positivos, responden a mucho más que casos aislados o ‘manzanas podridas’, como sostiene el Gobierno Nacional”. No se trata de hechos aislados sino de una acción de exterminio sistemática que compromete a varios miembros de las fuerzas militares.

Según los testimonios que recibieron los organizadores de la Audiencia de La Macarena, se han producido varias decenas de asesinatos de campesinos, trabajadores y personas de la región que habrían sido ejecutadas por efectivos de la fuerza pública. Ya la Fiscalía General de la Nación reconoció cinco casos de falsos positivos, que habían sido sepultados como NN., informó la Senadora.

De los 507 cadáveres ubicados en el Cementerio de La Macarena en zona restringida, 81 fueron plenamente identificados y 12 fueron entregados a sus familiares. La Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, a partir de los testimonios de las familias entrevistadas, encontró indicios que revelarían -por ahora- la existencia de tres casos de falsos positivos sepultados en el mismo cementerio.

Detenciones masivas

En un artículo del diario El Tiempo, publicado con el titular “Cierran cerco al mono Jojoy”, se habló de la detención de 22 supuestos guerrilleros. El comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido, Fudra, Javier Alberto Flores, afirmó que el operativo se cumplió en inmediaciones del casco urbano de Caquetá. Los detenidos fueron presentados como parte del anillo de seguridad del mono Jojoy, y habrían sido señalados por el desmovilizado Franklin Pérez Díaz. Así reposa en el oficio No 54 de la FUDRA. Sin embargo, tiempo después de publicada la noticia, Pérez se retracto de sus denuncias y confesó haber señalado a miembros de la comunidad a cambio de una oferta de dinero y beneficios. En su nueva versión hizo referencia a la existencia de otros casos de falsos positivos que habrían sucedido en el Meta. El 30 abril 2008 sostuvo ante los estrados judiciales, que en La Macarena habían asesinado a unos muchachos que no tenían nada que ver con guerrilla. “Ahí me hicieron declarar porque estaban embalados con ellos y que si decía que eran guerrilleros me ayudaban económicamente…, esto fue en el batallón. Luego dijo que para dar falso testimonio la Dijin le pagó un dinero y que las negociaciones se realizaron en tres reuniones, una en La Macarena, otra en el fuerte Militar de Fortalecilla en Neiva y una más en Bogotá. Le habrían ofrecido veinte millones de pesos.

“Esto demuestra la manera como de forma perversa se manipulan los testigos para acusar a inocentes” concluyó la senadora Ramírez.
El juez del caso, tras 17 meses de prisión injusta, decidió absolver a los detenidos el 5 de abril 2010, al considerar que no existían los suficientes elementos probatorios para su arresto; sólo declaraciones imprecisas y contradictorias suministradas por 5 testigos, que luego se retractaron y confesaron haber denunciado falsamente a cambio de promesas económicas que nunca se cumplieron.

Trece días después de haberse retractado ante la justicia, Pérez Díaz fue asesinado. Los otros cuatro denunciantes corrieron la misma suerte. Ahora, ¿Quien responde por la dignidad de los pobladores de La Macarena, injustamente estigmatizados y señalados de ser milicianos o colaboradores de la guerrilla? preguntó la Senadora. ¿Qué paso con los medios de comunicación que le dieron tanto despliegue a la noticia sobre el supuesto cerco al anillo de seguridad del Mono Jojoy? ¿Por qué la absolución de los detenidos no tuvo el mismo impacto noticioso ni fue publicitado de igual manera y no se informó al país sobre este atroz montaje?

¿Quién pagará los costos de la demanda que ya han interpuesto las víctimas por su derecho al buen nombre que les fue vulnerado? En los últimos 8 años, según datos que suministra el ministerio de la Defensa, por sentencias de conciliación, el Estado ha tenido que cancelar más de 3.900 millones de pesos. Un estimativo sobre los costos del total de los procesos que se siguen tras la absolución de personas falsamente sindicadas de pertenecer a alguna estructura guerrillera y haber sido objeto de detenciones arbitrarias, indica que la cifra ascendería los 80 mil millones de pesos.

A este costo, se debe sumar las demandas que por ejecuciones extrajudiciales empiezan a hacer las familias de las víctimas. En un informe presentado por el Observatorio de derechos humanos y derecho humanitario de la Coordinación Colombia Europa se revela la existencia de 3.183 víctimas de falsos positivos. El relator especial, Philip Alston reconoció que de ese total, 235 casos se registraron en el Meta, departamento con fuerte presencia militar. “La actual tasa de impunidad en relación con presuntas ejecuciones por parte de las fuerzas de seguridad, que llega hasta el 98.5% según fuentes creíbles, es demasiado alta”[1]. “A mí me parece claramente que se trata de una política del Estado porque si no, no hubiera estado plasmada en la directiva 29”[2]

Otro tema preocupante, que confirma la existencia de una profunda crisis humanitaria en los llanos orientales, tiene que ver con el fenómeno del desplazamiento forzado. Un informe oficial sobre estadísticas del desplazamiento entre mayo del 2002 y mayo del 2010 revela que 55.495 personas fueron desplazadas en el Meta

Municipio No. de desplazados

La Macarena 5.626

Puerto Rico 11.565

Mesetas 5.540

San Juan de Arama 4.149

La Uribe 5.542

Vista Hermosa 23.073

Llama la atención el caso de Vista Hermosa. No sólo por tratarse del municipio que mayor desplazamiento registra sino porque su población total es de 21.194 personas. Ello indica, según la Senadora, que se ha producido un fenómeno de repoblamiento; quizás como efecto de desplazamientos internos a causa del conflicto armado, el bloqueo alimentario, las fumigaciones y la violencia sexual, entre otros.

Una imagen, propiedad del Movice, fue presentado por la Senadora como evidencia de la degradación del conflicto colombiano y en alusión a la violencia sexual. En la pizarra se leen las instrucciones para violar a una guerrillera.

La actual presencia de distintos grupos paramilitares en la región es inocultable. Allí operan el Bloque Centauros, el Ejército Revolucionario Popular Antiterrorista (Erpac), comandado por el desmovilizado paramilitar, Pedro Oliveiro Guerrero Castillo, alias ‘Cuchillo’, las Autodefensas Campesinas del Casanare, ACC, el legendario Víctor Carranza, la banda de “Los Comba”, que destronaron al narcotraficante Wílber Varela, asesinado en Venezuela en enero de 2008 y también tiene su centro de operaciones Daniel ´El Loco Barrera´.

Según la policía, el Loco Barrera y Los Comba son hoy los nuevos capos del narcotráfico y dueños de las rutas de exportación del alcaloide hacia México y Europa.

A la fuerte presencia narcoparamilitar, se suma, la de las FARC. Los frentes que harían presencia en esta región, según las autoridades, serían, los frentes 7, 43, 53 16, 28, 39.

La acción militar por parte del ejército nacional también es bastante activa en esta región. Allí tienen base la Fuerza de Tarea Conjunta Omega, compuesta inicialmente por la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra) y cinco brigadas móviles, con puesto de mando en el municipio de La Macarena. En el 2008 se creó el Comando Específico del Caguán (CEC), con tres brigadas móviles y puesto de mando en San Vicente del Caguán (Caquetá), y en el 2009, se formó el Comando Específico del Oriente (CEO) con tres brigadas móviles y sede en el municipio de San José del Guaviare. A este fuerte componente militar, ser agrega la Fuerza Conjunta de Acción Decisiva (Fucad).

En el Meta tienen base el Batallón de Infantería Aerotransportado No. 21 Batalla Pantano de Vargas y las brigadas Móviles No 4, 12 y 9. En San José del Guaviare operan el Batallón de Infantería Aerotransportado No. 19 General Joaquín Paris, la Brigada Móvil No. 7 del CEO, la Brigada Fluvial de los ríos Guaviare, Meta y Caquetá y la Brigada de Selva No 22.

No es aventurado afirmar que en esta zona fuertemente golpeada por la violencia, podría haber más presencia de uniformados que de población civil.

La maldición de la riqueza natural

Un factor determinante de la violencia que sacude esta zona tiene que ver también con la exploración y explotación de hidrocarburos y recursos mineros. Además del petróleo, importantes yacimientos de coltán, más conocido como el “mineral de la muerte” o “mineral sangriento” se encontrarían en esta región. Aún cuando el ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, aseguró en La W Radio el 23 de noviembre de 2009, que no hay ninguna empresa que esté extrayendo ese mineral en el país, lo cierto es que la incautación de 17.829 kilogramos de coltán en enero de este año, en una vivienda del barrio La Primavera del municipio de Inírida, Guainía, demostraría lo contrario[3]. De hecho fue el mismo general Rodolfo Palomino, comandante (e) de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional, quien afirmó que la explotación de este mineral se está realizando sobre los márgenes de los ríos Inírida y Guaviare.También que se estaría presentando una especie de tráfico ilícito de coltán hacia Bogotá y países vecinos como Venezuela y Brasil, con el fin de ser llevado a Japón[4].

La presencia de multinacionales en la zona es ampliamente conocida en el país. Buena parte de la tierra, mucha de la cual fue objeto del desplazamiento forzado, se está destinando a la siembra de palma africana tal como lo solicitara el ex presidente Uribe bajo su mandato.

La progresiva implementación de un modelo chino de extranjerización de la tierra se constituye en una seria amenaza para los habitantes de la zona. Varias empresas extranjeras siguen siendo beneficiadas con las concesiones de amplios territorios para la explotación de recursos naturales. La presencia de tanta riqueza natural se ha convertido en la maldición de sus habitantes, que sumidos en la pobreza, observan como sus recursos son explotados por empresas extranjeras mientras las comunidades continúan siendo objetivo de las agrupaciones armadas, muchas de las cuales sirven a los intereses de los invasores.

La senadora Ramírez concluyó su intervención exigiendo respeto a los principios del DIH y garantías para el reconocimiento de los derechos a verdad, justicia y reparación que tienen todas las víctimas del conflicto armado.

Solicitó del mismo modo, que se dicten urgentes medidas de protección para los habitantes de estas comunidades y que se cree una comisión neutral para que investigue las denuncias recibidas y acompañe, junto con organizaciones nacionales e internacionales, los procesos de inhumación y exhumación de los NN. que se adelanten en la región.

"Que los debates de DD HH dejen de ser a favor de alguna parte conflicto y miren el rostro del sufrimiento humano a causa de la guerra" Iván Cepeda

El representante a la Cámara, Iván cepeda, inició su intervención aclarando que el objetivo del debate no era desprestigiar a las fuerzas militares, sino encontrar la verdad sobre los terribles hechos de violencia que se registran en estos departamentos y lograr claridad sobre los cientos de NN. que yacen en cuatro cementerios ubicados en el Meta y en el Guaviare.

Después de transmitir su voz de solidaridad a los miembros de la policía y el ejército que fueron objeto de actos de guerra condenables por parte de las Farc, y que contradicen los principios esenciales del DIH, el representante Cepeda, se refirió al material gráfico empleado en sus exposiciones, aclarando, que esas imágenes dolorosas no fueron tomadas en Kosovo, sino en Colombia, en San José del Guaviare, La Macarena y en Granada, Meta.

Indicó que para el país es importante conocer que estos cementerios existen, que allí reposan miles de personas sin identidad; algunas muertas en combates con el ejército, otras a causa de los bombardeos, por accidentes de guerra propios de toda confrontación bélica o como resultado de ejecuciones. “Hay muertos por daños colaterales” afirmó Cepeda, en referencia a las bajas involuntarias que suelen producirse en medio de la guerra.

“No obstante, lo importante de este debate es reconocer que la guerra es horrenda y repudiable, y aunque esta afirmación parezca obvia, en la práctica no lo es tanto. La guerra no es una gesta heroica, aún cuando en ella haya héroes, personas que vencen sus temores y desafían el peligro, que se sacrifican y mueren por defender ideales, causas o a otros seres humanos. La guerra es una experiencia sufrimiento y horror. Por ello es fundamental que en Colombia se derrote la ideología del heroísmo. Y si bien es comprensible la existencia del heroísmo patriótico, la guerra es mucho más que eso. La guerra es muerte, es esos cadáveres sepultados como anónimos en los cementerios. Y es esa realidad la que debe ser enseñada para que el país entienda que la guerra tiene que ser superada.

Este debate es sobre el lugar que ocupan los derechos humanos en esta realidad. Es triste que el argumento para minimizar la discusión sea que no existe una fosa común con 2.000 cadáveres, que sólo hay 460 o 510; como si aquello de la cantidad indicara el umbral de la dignidad humana. Triste que el consuelo del discurso del Gobierno sea que sólo se han encontrado 464 cadáveres en La Macarena. La crisis de derechos humanos no se enfrenta ni se supera con regateos en las cifras, justificativos y diminutivos” concluyó.

Las cifras de cadáveres NN. en el país es aterradora. De acuerdo a un censo que realiza la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía General desde principios de 2010, en los cementerios de 245 municipios del país, ubicados en 27 departamentos, reposan los restos de 8.019 personas que fueron enterradas con la sigla en latín nomen nescio (N.N.), que en español traduce ‘nombre desconocido’[5], ningún nombre. Aún cuando para el ministro Rivera la sigla NN. provenga del inglés no name, como lo afirmó en el debate.

“En los cementerios puede haber mucha evidencia”, afirmó Jhon Encinales, administrador del Centro Único Virtual de Identificación -Cuvi-.
Según este centro, de los 1.120 municipios que hay en el país, sólo 520 han respondido a la solicitud de reportar los N.N. enterrados en sus cementerios […] Los municipios más críticos son Mutatá (Antioquia) con 1.500 cuerpos; Granada (Meta) con 510 cuerpos; La Macarena (Meta) con 464 cuerpos; San José del Guaviare (Guaviare) con 389 cuerpos y Marsella (Risaralda) con 383 cuerpos.

“Una vez se termine el censo haremos un llamado al Gobierno y a todas las organizaciones para llegar a un consenso y comenzar la verificación de datos. Los cuerpos N.N. son una valiosa fuente de información que se puede cruzar con las denuncias sobre desaparición”, comentó Encinales[6].

Según la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas, en el país habría 47.757 desaparecidos. El último informe anual de Medicina Legal, Forensis, reporta 38.164 casos de desaparición entre el 2007 y el 2009; 4.232 casos ocurridos en el 2007; 15.696 en el 2008 y para el 2009 la cifra escaló a 18.236 denuncias oficiales. La Fiscalía asegura tener documentados 32.682 casos de desaparición forzada.
La desaparición forzada sigue siendo empleada en el país como una herramienta de lucha política contra sectores de oposición y organizaciones sociales; resultado de ello son los más de tres mil cuerpos sin identificar que tiene la Fiscalía y las 3.710 denuncias sobre fosas comunes que el organismo ha recibido pero que no ha podido explorar por falta de recursos.

Eduardo Carreño, miembro del Colectivo de abogados José Alvear Restrepo indicó en una entrevista concedida a El Espectador, que “de poco sirve realizar muchas exhumaciones si no se realiza la identificación. El Estado debe generar mecanismos de confianza para que las familiares de los desaparecidos se presenten y ratifiquen sus denuncias. Al mismo tiempo, una unidad especializada debe realizar las pruebas de ADN y los estudios comparativos necesarios para llegar a una identificación plena”[7].

La directora de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Asfaddes, Gloria Gómez, sostuvo que estos crímenes "necesariamente tienen que ver con funcionarios estatales que participaban directamente en las desapariciones, luego fueron operativos conjuntos combinados y ahora se sigue tolerando que desaparezcan personas a manos de grupos paramilitares o emergentes como se le llama ahora, pero que son lo mismo"[8].

Existen más de 20 mil personas sin identificar que reposan en varios cementerios en el país. “Hay cadáveres en esas fosas y sus deudos esperan que sean identificados. Esto no puede hacerlo sola la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía; al ritmo que va tardaría por lo menos 50 años en concluir el proceso, señaló el representante Cepeda

Los cuatro cementerios, objeto de estudio por parte del congresista, presentan un mismo patrón. En todos se observa falta de controles rigurosos para su buen manejo, la ausencia de datos confiables acerca de las causas de los fallecimientos y los levantamientos de los cuerpos, infracciones a la cadena de custodia de los restos y poca documentación sobre los procesos de inhumación y exhumación adelantados.

Según sostuvo el ministro Rivera durante su intervención, la competencia surge de la proximidad de los uniformados y ello implica el levantamiento de cadáveres. Esta afirmación, contraria a la disposición legal, le asignaría por consiguiente al Ejército Nacional, la potestad de llevar a cabo levantamientos sin la mediación de los entes competentes.

De acuerdo a Christian Salazar, representante de la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia, entre el 2007 y el 2009 miembros del ejército realizaron la inspección de varios cadáveres y levantamientos sin policía judicial. Esto sigue sucediendo en el país y no es extraño aunque tampoco es legal. Sin embargo, aún cuando se argumente la falta de funcionarios y de recursos para emprender traslados, o la imposibilidad para acceder a sitios selváticos donde se presume se habrían presentado fuertes combates con una indeterminada cantidad de bajas, la realidad de los mal llamados “falsos positivos”, obliga necesariamente a que se empleen todos los recursos necesarios para evitar esta situación y para ofrecer claridad sobre las causas de las muertes y la identidad de los fallecidos.

El juez penal militar, Alexander Cortés, declaró en julio de 2010 a la revista Semana, que al llegar a la Brigada 17 con sede en el municipio de Carepa, Antioquia, encontró decenas de expedientes archivados sobre combates con bajas cuestionadas. Determinó entonces que había merito suficiente para que estos casos fuesen trasladados a la justicia ordinaria y así lo hizo. También emprendió una ardua investigación contra oficiales comprometidos en falsos positivos, narcotráfico y paramilitarismo. Como consecuencias de sus denuncias fue amenazado y trasladado a Chiquinquirá, Boyacá, donde se topó con una realidad bastante similar. De nuevo realizó las respectivas denuncias del caso, informó a sus superiores sobre sus hallazgos y traspasó algunos casos a la justicia ordinaria. Como efecto de su trabajo valiente y profesional, en enero del 2010 recibió una declaración de insubsistencia sin causa justificada.

Cortés no ha sido el único militar en denunciar ejecuciones extrajudiciales. Durante el debate, el representante Iván Cepeda presentó el testimonio de un ex oficial, quien relató cómo el teniente Ferro emboscó en la carretera a los hermanos Agudelo, pequeños ganaderos, y al señor Javier Enteno, y los llevó al bosque. Luego llamó al teniente Mora y al capitán Ovalle diciéndoles que ya los tenía listos. Con camisetas, sudaderas y fusiles incautados a la guerrilla en un operativo anterior, se montó la escena del crimen. Los tres hombres fueron asesinados y sepultados como NN. muertos en combate. Los cuerpos fueron exhumados de una misma fosa en el cementerio de Granada, Meta.

No es el único caso de personas enterradas en una misma fosa, señaló el representante. El sepulturero de Granada, declaró en la inspección judicial que se inició el pasado 10 de septiembre, que es la única manera que tiene para enterrar a todos los NN. que recibe, pues de lo contrario el cementerio se llenaría de tumbas NN. puesto que el espacio para hacer entierros individuales es bastante reducido.
El trabajo de inspección judicial iniciado por la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, busca aclarar los hechos anómalos que rodean al cementerio. Por ello se ordenó vigilancia permanente en el lugar y la congelación de todos los trabajos de excavación que de manera extraña se venían adelantando desde hace diez días. De hecho durante la inspección se encontró una nueva excavación de amplias proporciones sin que se haya explicado su razón de ser y el uso que se le daría.

En San José del Guaviare la situación tampoco es alentadora

Según el Personero de este municipio, el 30% de los habitantes de San José del Guaviare, tienen un desaparecido en su familia. Hay quienes indican que sólo en esta región podrían encontrarse más de mil fosas comunes. Algunas de estas se ubicarían en la llamada trocha ganadera que tiene una extensión de 70 kilómetros y que al parecer tendría sepultadas a cerca de 300 personas a orillas del camino. Igualmente en los sitios conocidos como el Retén, La María, La Gravillera, Agua Bonita y el Empuntillado se encontrarían varias víctimas de las acciones paramilitares. Lo más sorprendente de estas denuncias, es que algunos de estos lugares se encuentran próximos al Batallón de Infantería Joaquín Paris. Este batallón fue conocido por el país, a partir de investigaciones que se llevaron a cabo tras la masacre de Mapiripán, ocurrida entre el 15 y el 20 de julio de 1997, por haber enviado al grueso de su tropa a los municipios de Calamar, El Retorno y Puerto Concordia con base en informes falsos sobre posibles movimientos de la guerrilla, dejando sin ejército efectivo a las poblaciones de Mapiripán y San José de Guaviare. Días antes de los hechos, algunos habitantes por rumores que anunciaban que algo espantoso ocurriría, abandonaron el Municipio; entre ellos el Alcalde Municipal, el Personero, el Registrador y el inspector de la Policía.

¿Cómo podría ocurrir todo ello sin que las autoridades lo advirtieran? Los paramilitares ejecutaron de forma masiva a cientos de campesinos en esa región sin que nadie se los impidiera.

El objetivo de exponer esta realidad, según sostuvo el representante Cepeda es contribuir al esclarecimiento de estos hechos y solicitar al Gobierno Nacional que destine los recursos necesarios para realizar las exhumaciones de restos a que haya lugar, para así lograr su plena identificación y la entrega de estos a sus seres queridos.

Igualmente, la nueva Ley de Víctimas debe acogerse a los estándares internacionales, solicitó Cepeda, y el proyecto sobre restitución de tierras, que presentó el gobierno en días pasados, debe responder a las expectativas y necesidades de los más de tres millones de desplazados que se registran actualmente en el país. También, la aprobación y ratificación de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, adoptada en Nueva York el 20 de diciembre de 2006 es de enorme trascendencia para el país.

Avanzar en la construcción de un Estado social de derecho que reconozca como base fundamental al respeto a los derechos humanos demanda de la aplicación de reformas ingentes que le asignen prioridad al desarrollo humano. No en vano en diversas cumbres mundiales sobre Desarrollo y Democracia y en los Foros Sociales Mundiales que se celebran anualmente, se concluye que las sociedades más prósperas son aquellas que operan en función del ser humano y no del capital o el desarrollo industrial.

“Que los debates de derechos humanos dejen de ser a favor de alguna parte del conflicto y miren el rostro del sufrimiento humano que causa la guerra en el país -pidió el representante Cepeda- Nuestra guerra y violencia ha dejado más que héroes, gran cantidad de víctimas que también son héroes y sobrevivientes del conflicto, pero que a diferencia de los héroes reconocidos, son personas anónimas y desarmadas que sufren en silencio e impunidad”.

Al cierre de su intervención, Iván Cepeda recordó al escritor italiano de origen judío, Primo Levi, quien no se consideraba un héroe sino un simple sobreviviente de los campos de exterminio nazis. En alguna de sus obras, Levi recordaba que sin bien la violencia hace aflorar aspectos positivos del ser humano como la solidaridad, así mismo saca a relucir lo más oscuro y pérfido de la naturaleza humana. “La violencia no es una experiencia dignificante; al contrario, es terrible; es la experiencia más destructiva que pueda vivir la humanidad y parte de su necesaria humanización con miras a su erradicación consiste en entender qué pasó con las víctimas. Aún si los sepultados como NN. fueron guerrilleros, sus familias tienen derecho a saber qué sucedió con ellos y a darles el entierro que consideren conveniente de acuerdo a sus propias tradiciones. “Es tiempo, como lo dijera el escritor Arturo Alape, de enterrar el cadáver insepulto de nuestra historia”.


Sí se está cumpliendo

Durante su breve intervención, el ministro Vargas Lleras, se refirió a las preguntas que le fueron formuladas, y declaró que como la información solicitada no reposaba en el Ministerio, se dio a la tarea de solicitarla a la Fiscalía General de la Nación.

Según dijo, en el informe remitido se le informó que los cuerpos inhumados reposan en fosas individuales, identificadas con un número que bien podría corresponder al acta de levantamiento o al protocolo de necropsia. Igualmente afirmó que las medidas de protección de los cementerios fueron solicitadas al general Naranjo, quien de inmediato ordenó la protección de tumbas y panteones con vigilancia diaria permanente, acceso restringido y acordonamiento de las zonas declaradas como NN.. También afirmó que en el Cementerio de La Macarena se lleva a cabo un detallado registro de entradas y novedades.

Según el Ministro del Interior, se están desarrollando las debidas inspecciones judiciales en los cementerios. Tanto el cuerpo técnico del CTI como los juzgados de instrucción criminal están comprometidos en la tarea de recolectar información, identificar a los fallecidos por cotejo dactilar o carta dental, confrontar la información con la base de datos de los familiares que al ser ubicados reciben la información sobre el hallazgo de sus seres queridos con el acompañamiento de un sicólogo. También afirmó que se vienen ejecutando pruebas genéticas para ser comparadas con los registros de desaparecidos, y los reportes sobre secuestros y homicidios.

Independiente de las posiciones que se esgriman para entender o a veces, intentar justificar el injustificable costo de la guerra y la impunidad, lo que ha quedado claro tras este doloroso debate es que Colombia, inmersa en una brutal guerra interna, no conoce ni estima los costos sociales, humanos, políticos, culturales y económicos que el sostenimiento del conflicto representa para la sociedad ni los efectos que esta herencia de odio y terror prolongado tendrá en las futuras generaciones de colombianos.

Después de varias décadas en las que la verdad y el derecho a la vida y a la justicia han sido robados a millares de colombianos, ha llegado el tiempo propicio para que la sociedad confronte su historia y su pasado, para que empiece a formular, desde la reflexión y la verdad de los hechos, la construcción de una nueva realidad; de una que nos reafirme como humanos y ayude a superar las abyecciones propias de una guerra larga y degradada. Colombia sí está preparada para conocer el lado oscuro de su historia; para descubrir esa memoria de atrocidades y fatales complicidades, de luchas y heroísmos anónimos, que le ha sido confiscada a través de la impotencia y el intencional olvido.

Por Maureén Maya
Caja de Herramientas
Corporación Viva La Ciudadanía

NOTAS AL PIE

[1] Special Rapporteur on extrajudicial, summary or arbitrary executions. UN expert finds progress but also a pattern of unlawful killings and ongoing “serious problems” with Colombia’s security policies. New, York, 25 May 2010. In: http://www2.ohchr.org/english/issues/executions/index.htm

[2] Naciones Unidas. Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en Colombia. Rueda de Prensa del Profesor Philip Alston, Relator Especial de las Naciones Unidas para las Ejecuciones Arbitrarias. Bogotá. D.C. 18 de junio de 2.009. Ver en: http://www.hchr.org.co/documentoseinformes/documentos/relatoresespeciales/2009/Rueda%20de%20Prensa%20Philip%20Alston.pdf

[3] El coltán es la abreviatura de la columbita-tantalita, una serie de minerales formados por columbita y tantalita de los que se extrae el tantalio o Tántalo, un metal que se caracteriza por tener un punto de fusión muy alto, ser un buen conductor de electricidad, muy duro y muy resistente a los ácidos. Es materia prima básica para la fabricación de condensadores de circuitos electrónicos, rectificadores de tensión, materiales quirúrgicos y de laboratorio, lentes de cámara, teléfonos móviles con cámaras, consolas de juegos, cámaras de fotos, aviones, satélites y armas teledirigidas. No existen minas de coltán, tan sólo yacimientos, lo que hace extremadamente difícil su extracción. Por ello se utilizan niños esclavos, porque son más pequeños y pueden meterse en las grietas para excavar, incluso a riesgo de quedar sepultados por derrumbamientos. De hecho, se calcula que por cada kilogramo de coltán hay unos 3 ó 4 niños muertos durante la extracción, de ahí el apodo de “mineral sangriento”.

[4] El Heraldo; Colombia empezaría lucha contra explotación ilícita de coltán. Domingo 10 de Enero de 2010

[5]http://www.verdadabierta.com/component/content/article/199-nunca-mas/2699-alcaldias-han-reportado-que-8019-cuerpos-han-sido-enterrados-como-NN.

[6] En El Espectador; Op Cit

[7] Idem

[8] En Telesur; Medicina Legal registra más de 38.000 personas desaparecidas en los últimos tres años. Mayo 5 de 2010.

“La violencia engendra violencia y la represión engendra venganza” RK


“La violencia engendra violencia y la represión engendra venganza” RK
de Maureén Maya, 01 de octubre de 2010

Hace poco me vi la película “Bobby” de Emilio Estevez. La historia recrea la vida de 22 personas que estuvieron, por una u otra razón, cerca al senador Kennedy en el Hotel Ambassador el día de su asesinato ocurrido el 5 de junio de 1968 en Los Ángeles, California.

Aunque nunca he sentido especial simpatía por la familia Kennedy, a veces me han parecido liberales y progresistas. Sin embargo, mi recuerdo más recurrente sobre esta dinastía, casi real casi maldita, se refería a las tremendas acciones protagonizadas por el gobierno de Jhon F Kennedy, como la guerra de Vietnam, la crisis de los misiles de Cuba, la invasión a Bahía Cochinos o el McCarthysmo en nuevo apogeo, pero también su intervención para lograr la libertad del reverendo Martín Luther King y su obsesión por impulsar la carrera hacia el espacio y la llegada del hombre a la luna. Sus vínculos con la mafia y el escándalo Marilyn Monroe.

La película me pareció curiosa en su planteamiento, y además contaba con un reparto reconocido, entre quienes figuraba Anthony Hopkins, Helen Hunt, Christian Slater, Demi Moore, Elijah Wood, Lindasy Lohan, Harry Belafonte, Sharon Stone, Laurence Fishburne, William H Macy, Joshua Jackson y Martin Sheen entre otros.

Aunque encontré su desarrollo un poco soso, al final de la historia, cuando el Senador yace en el piso de la cocina del Hotel Ambassador, (después de haber recibido varios disparos a quemarropa que le propinara un joven palestino de 22 años) y sus seguidores corren desconcertados, rabiosos, confundidos, sintiendo que de nuevo los violentos les han robado la esperanza y la patria (tan sólo dos meses atrás había sido asesinado Martin Luther King) se escucha la voz en off de Bobby, quien para ese momento se había erigido en activo defensor de la No Violencia y colaborador del Movimiento Afro-Estadounidense por los Derechos Civiles, pronunciando uno de sus últimos discursos.

Lo escuche con atención, lo transcribí, lo critiqué y entendí entonces que los puros de alma son pocos en este mundo, que en casi todos los seres humanos se dan cita el error y el acierto, la verdad y la mentira, la luz y la sombra. Me confirme que el rechazo sólo engendra rechazo y que el sectarismo aborta todo proyecto humano de unión y genuina solidaridad.

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Discurso de Robert Kennedy

Hoy no es un día para la política. Aprovecharé esta oportunidad, mi único acto de hoy para hablarles brevemente de la insensata violencia en América, que de nuevo salpica nuestro país y la vida de todos nosotros. No incumbe a una sola raza; las víctimas de la violencia son negras y blancas, ricas y pobres, jóvenes y viejas, famosas y desconocidas; son sobre todas las cosas seres humanos a los que otros seres humanos querían y necesitaban.

Nadie, viva donde viva, haga lo haga, puede estar seguro de quién será el próximo en sufrir por un acto insensato de derramamiento de sangre, y sin embargo, sigue y sigue, sigue sucediendo en este país nuestro. ¿Por qué? ¿Qué ha conseguido siempre la violencia? ¿Qué ha creado siempre?

Siempre que un americano pone fin a la vida de otro americano innecesariamente ya sea en nombre de la Ley o desafiando la Ley, ya sea contra un hombre o una banda, a sangre fría o con rabia, en un ataque de violencia o respondiendo a la violencia, siempre que se rasgue el manto de una vida que otro ha tejido, torpe y penosamente para él y para sus hijos, siempre que hagamos eso, la nación entera será degradada. Y sin embargo, parecemos tolerar un nivel creciente de violencia, que ignora nuestra común humanidad y nuestras demandas a la civilización.

Demasiadas veces celebramos la arrogancia, el abuso y a los brabucones, demasiado a menudo excusamos a los que quieren construir su vida sobre los sueños destrozados de otros seres humanos. Pero hay una cosa clara: la violencia engendra violencia, la represión engendra venganza, y sólo una limpieza de toda nuestra sociedad, puede arrancar este mal de nuestros corazones. Pues cuando enseñas a un hombre a odiar y a temer a su hermano, cuando le enseñas que es un ser inferior por su color o sus creencias o las normas que sigue, cuando le enseñas que los que son distintos amenazan su libertad, su trabajo o su hogar o su familia, entonces aprende también a enfrentarse a los otros, no como conciudadanos sino como enemigos, recibiéndolos no como cooperantes sino como invasores que subyugan y someten. Al final aprendemos a mirar a nuestros hermanos como extraños; extraños con los que compartimos una ciudad pero no una comunidad, hombres ligados a nosotros en una vivienda común pero no en un esfuerzo común. Sólo aprendemos a compartir un miedo común, sólo un deseo común de alejarse del otro, sólo un impulso común de superar el desacuerdo a través de la fuerza y la violencia.

Nuestra vida en este planeta es demasiado corta y el trabajo por hacer es demasiado grande como para dejar que ese espíritu prospere por más tiempo en esta tierra nuestra. Desde luego no podemos prohibirlo con un plan ni con una resolución, pero quizá podamos recordar, aunque sea por un momento, que aquellos que viven con nosotros, son nuestros hermanos, que comparten con nosotros el mismo corto momento de vida, que sólo buscan, como nosotros, la oportunidad de vivir una vida con bienestar y felicidad, disfrutando lo que la satisfacción y el logro les pueda proporcionar.

Seguramente este vínculo de destino común, seguramente este vínculo de objetivos comunes pueda empezar a enseñarnos algo. Seguramente podremos aprender, por lo menos, a mirar alrededor a aquellos que son nuestros semejantes, y seguramente podremos empezar a trabajar con algo más de entusiasmo y curarnos mutuamente las heridas para convertirnos, otra vez, en hermanos y compatriotas de corazón"

Robert Kennedy (Brookline, Massachussets, 20 de noviembre de 1925 – Hospital Buen Samaritano de Los Ángeles, California, 6 de junio de 1968)