miércoles, 3 de noviembre de 2010

Solidaridad con la Senadora Piedad Córdoba



Solidaridad con la Senadora Piedad Córdoba

La Procuraduría General de la Nación, levantó pliego de cargos contra la Senadora Piedad Córdoba por supuestos vínculos con las FARC, y por traición a la patria, en razón de las declaraciones y denuncias que valerosamente realiza en el exterior. Faltaba más!.

La senadora que se ha dado la pela para lograr la libertad de los secuestrados y prisioneros de guerra a manos de las FARC, que no escatimado esfuerzos ni recursos para un objetivo qué debiera ser máxima responsabilidad del Estado colombiano, ahora resulta cuestionada en su meritoria labor y tratada con inmerecido desdén, por decir lo menos. Sus buenos oficios humanitarios ha logrado la libertad de varios secuestrados por las FARC, ha visibilizado está realidad convocando la activa participación ciudadana, ha posicionado el tema del DIH en Colombia y ha contribuido a rescatar el valor de la palabra reafirmando la necesidad de dialogar, como opción viable para vencer los horrores de la guerra, sobre la creencia que se consolida con Uribe Vélez, de que las diferencias se zanjan asesinando a la contraparte. Como si la historia no enseñara nada!!
En un tiempo de extrema polarización política, cuando todo político debe dejar, con toda claridad, sentada su posición en contra de la FARC para evitar asociaciones indebidas que opaquen su desempeño o le resten votos en las contiendas electorales, a la senadora Córdoba esto no la ha trasnochado. Al contrario, su valiente cercanía en contravía de los sondeos de opinión y de una sociedad enceguecida en un odio visceral que el Presidente logró posicionar como bandera nacionalista, le han permitido conocer de cerca a los miembros de esta guerrilla, interlocutar con respeto con ellos y trabajar con ahínco por el acuerdo humanitario y la salida político negociada del conflicto armado.

El deterioro de la democracia colombiana, en el que se advierten peligrosos indicios que apuntan a la consolidación de un estado nacional socialista, donde empieza a primar una especie de “higiene política” hace posible que sobre valores esenciales para la vida armónica de las naciones se impongan doctrinas extremistas que legitiman el crimen y convierten en terrorista a todo aquel que se atreva a cuestionar el modelo mafioso que nos gobierna desde hace varias décadas pero que se profundiza bajo el ilegitimo gobierno de Uribe Vélez. Si Piedad fuera una política complaciente, que alabara el régimen, justificare los crímenes atroces y defendiera el proyecto mafioso que se nutre de la ignorancia, el miedo y la violencia, no enfrentaría tantos ataques ni problemas, sería vendida a través de los medios como una heroína nacional, recibiría venias y aplausos y más de una embajada ya le habrían ofrecido, pero como sus principios son genuinos y su alma fuerte y rebelde, debe pagar el costo de la decencia en un país permeado por la corrupción.

Monseñor Leonardo Gómez Serna, facilitador de paz comisionado por la Iglesia Católica, dijo que en Colombia es frecuente que se trate de vincular con la guerrilla a las personas que han buscado establecer un camino de paz a través de la vía negociada. “Sucede en Colombia que una persona que busca acercamiento a la insurgencia precisamente para la paz, la malinterpretan y le dicen que es que tiene conexiones con ellos o relaciones con ellos”, indicó en diálogo con ElEspectador.com.[1]

El controvertido e investigado Procurador, afirmó que los pronunciamientos hechos en el exterior por la parlamentaria, se constituyen en traición a la patria. Y añade que la senadora Córdoba, quien obtuvo más de 63.000 votos en las pasadas elecciones, transgredió su deber, saltó la raya de la legalidad y se cruzó mensajes muy comprometedores con emisarios de alto nivel de las FARC. ¿Acaso cómo debían ser esos mensajes para no ser sospechosos? ¿Debían reproducir el lenguaje violento y de odio que exponen nuestras mafias gobernantes? Quizás si en sus carteas les dijera vea partidas de hp, terroristas mal nacidos, suelten a los secuestrados o la pagarán, la respuesta habría sido más constructiva, tanto como el lenguaje de la misiva que de seguro apoyaría el establecimiento. La columna vertebral del expediente disciplinario contra la senadora, afirma basarse en los computadores y correos electrónicos decomisados por las autoridades el 1º de marzo de 2008, tras el bombardeo en suelo ecuatoriano al campamento del comandante de las FARC alias “Raúl Reyes”. Ese computador ha dado para todo, y allí, como por arte de magia aparecen registrados todos aquellos que el gobierno desea silenciar.

Piedad ha cumplido con su deber humano y ciudadano de denunciar lo que está pasando en el país y así convocar la atención de naciones amigas frente a la grave crisis de derechos humanos que se registra en Colombia. La senadora Piedad Córdoba denunció este lunes en Berna (Suiza), la existencia de hornos crematorios construidos por los paramilitares en Colombia para la desaparición de cadáveres de líderes sociales. Esta realidad no ha sido denunciada por las autoridades nacionales ni objeto de debate nacional. Si hoy el país y el mundo conocen éste y otros horrores cometidos por los paramilitares en connivencia con miembros de la fuerza pública con el auspicio de políticos, empresarios y ganaderos, incluidos un Presidente de la República, senadores, ministros y parte de la alta jerarquía de la Iglesia católica, ha sido gracias a las valientes denuncias de la Senadora. “Como testigo de juicios a los que fueron sometidos paramilitares en Estados Unidos, (Piedad Córdoba) pudo conocer y constatar la existencia de los hornos crematorios cuya utilización sirvió también para amedrentar a líderes de organizaciones sociales y de campesinos”.

Es absurdo pensar que la traición viene de quien denuncia y no de quien delinque. ¿Ser colombiano de bien significa salir al exterior y aplaudir los horrores que acá se cometen, negarlos o minimizarlos? Ese pretendido y manipulado patriotismo no se puede imponer sobre las consideraciones éticas y humanas que deben conducir nuestro comportamiento público y privado. Lo que sucede en Colombia debe ser denunciado, investigado y visibilizado, ese es nuestro deber humano y ciudadano; aunque ello no le guste a los perpetradores del crimen y la impunidad.

"Lo que está sucediendo en Colombia es lo que sucedió en Europa", dijo Piedad en referencia al genocidio cometido por el nazismo durante la II Guerra Mundial. Y tiene toda la razón, y por ello merece nuestro más sincero y profundo reconocimiento. Es tiempo de valorar los esfuerzos y sacrificios, que no han sido pocos, que Piedad Córdoba ha emprendido desde la legalidad para lograr un cambio democrático en el país; un cambio profundo que nos conduzca a la construcción de un genuino Estado social de derecho, donde la opinión, la pobreza o la ideología no sean razones para el impune exterminio

La senadora también calificó de injusto e ingrato el tratamiento de Bogotá hacia el mediador suizo, Jean-Pierre Gontard (acusado de entregar a las FARC el monto de un rescate, pese a los desmentidos del gobierno suizo y la empresa involucrada), gracias a cuyo concurso muchas personas fueron liberadas de manos de la guerrilla e incluso ella misma, quien había sido retenida por paramilitares con el fin de ser ejecutada por ordenes de su extinto cabecilla, Carlos Cataño. Este reconocimiento que debería ser nacional, debe motivarnos a evaluar el desempeño de quienes en realidad se la han jugado y se la siguen jugando por la paz de Colombia en contravía de quienes detentan el poder e insisten en perpetuar la violencia, la exclusión y el crimen.

[1] http://www.elespectador.com/farcpolitica/articulo198209-si-alguien-busca-paz-negociada-vinculan-guerrilla-monsenor-gomez

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